10 Oct Visita presidencial de viernes por la mañana; las normalistas protestaron para exigir justicia en Ayotzinapa

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Visita presidencial de viernes por la mañana, para cumplir con el ritual local de recordar la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes, a cien años de un hecho histórico que ni el mismo gobierno federal se ocupa de recordar. La visita se acomodó en la agenda para que Enrique Peña Nieto pudiera venir a atestiguar el cambio de estafeta en la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), cuya presidencia ya no encontraba cómo entregar el gobernador aguascalentense Carlos Lozano De la Torre. Pero al fin en el Museo Descubre, a mediodía, pudo aventarle la papa caliente al gobernador de Durango, Jorge Herrera Caldera.
Desde la víspera, a las carreras, como toda la obra realizada en la Plaza de la Patria, los albañiles rellenaron con cemento los huecos para tener listo el estacionamiento a un costado de Teatro Morelos, sede de la multimencionada Convención.
Como es costumbre, el centro de la ciudad quedó en manos del Estado mayor Presidencial y la mañana del miércoles lo que para unos era jolgorio por tener al Presidente en la plaza a medio remodelar, para otros fueron incomodidades, como los ciudadanos cumplidos que no pudieron pasar a pagar el agua o algún servicio municipal.
Las vallas metálicas contuvieron, detrás de Catedral, a las impetuosas estudiantes de la Normal de Cañada Honda, que a gritos le demandaron al presidente Enrique Peña Nieto hacer justicia en el caso de la masacre de estudiantes en Ayotzinapa.
Horas antes, en Irapuato, Peña Nieto había cometido otro de sus acostumbrados errores, al referirse al “estado de Iguala”.
Los medios que desde dentro del cerco de vallas intentaron cubrir la manifestación de las normalistas tuvieron que discutir y manotear con los testarudos miembros del Estado Mayor que intentaron impedir la cobertura.
Aguascalientes tiene muchas universidades, pero no tiene estudiantes ocupados de demandar justicia al gobierno. Solo las normalistas se hacen excepción de la frase del Che Guevara de que ser joven y no ser revolucionario es una contradicción. El resto de estudiantes son contradictorios. Punto.
El presidente, el gobernador anfitrión y los gobernadores invitados cruzaron a Plaza de la Patria, con el riesgo de romperse un tobillo al caminar en el piso mal colocado. Develaron una gran placa donde destacan los nombres, ante la ausencia de hechos. A diferencia de hace cien años cuando los convencionistas intentaban construir un país, que los gobiernos de ahora se empeñan en destruir para vender los pedazos.
Adentro del Teatro Morelos retumbaron los discursos huecos. Y si el espíritu de algún convencionista deambuló por el viejo teatro en esos momentos, debió sentirse avergonzado de los hombres de poder que sucedieron a los revolucionarios.
Visita presidencial de viernes por la mañana, viernes de actos oficiales sin trascendencia. Viernes de recordar que hace cien años, los hombres de poder tenían más diferencias y también más voluntad de resolverlas.

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